Un giro inesperado en la historia de dos depredadores antiguos
Durante más de 500 millones de años, los gusanos de terciopelo (Onychophora) han sido cazadores singulares, capaces de atrapar presas con una red adhesiva que general en una fracción de segundo. Incluso pueden alimentarse de arañas. Pero un nuevo estudio revela un escenario sorprendente: en Colombia y Costa Rica, fueron las arañas quienes se convirtieron en depredadoras de estos enigmáticos animales.

El misterio de la inversión de roles
Los científicos se preguntaban:
- ¿Qué ocurre cuando un depredador tan antiguo como el gusano de terciopelo se enfrenta a una araña lobo?
- ¿Por qué en estos casos los gusanos no lograron usar su defensa característica, la red pegajosa?
- ¿Podría el veneno de las arañas revelar secretos sobre la biología de los gusanos?
¿Qué hicieron los investigadores?
Rosmery Franco (Universidad de Pamplona, Colombia) y Julián Monge-Nájera (Laboratorio de Ecología Urbana, UNED, Costa Rica) documentaron dos casos de arañas del género Ctenus alimentándose de gusanos de terciopelo (Epiperipatus).
- Uno ocurrió en el Parque Nacional Natural Tamá, Colombia, en 2011.
- El otro fue observado en la Estación Biológica La Selva, Costa Rica, en 2003 o 2004.
Ambos registros fueron acompañados de fotografías que muestran a las arañas inmovilizando y digiriendo externamente a los gusanos.
Hallazgos principales
- Los gusanos no usaron su defensa. En ninguno de los casos lograron generar la red adhesiva que normalmente los protege, lo cual sugiere que fueron atacados por sorpresa por estas arañas, reconocidas por su agilidad, y en estos dos casos, se trataba de arañas mucho más grandes que las que suelen servir de alimento a estos gusanos.
- El veneno de las arañas fue altamente eficaz. Esto sugiere que los nervios y músculos de los gusanos son bioquímicamente similares a los de los insectos.
- Un depredador convertido en presa. Aunque los gusanos suelen cazar arañas, aquí fueron sorprendidos y vencidos, mostrando que incluso depredadores antiguos pueden ser vulnerables.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
Este hallazgo aporta información clave sobre las interacciones ecológicas poco conocidas de los gusanos de terciopelo, animales que han sobrevivido desde el Cámbrico. Además, abre nuevas preguntas sobre la química del veneno de las arañas y la fisiología de los onicóforos. La investigación recuerda que la naturaleza está llena de giros inesperados, donde incluso los cazadores más antiguos pueden convertirse en presas.
Referencia:
Franco, R., & Monge-Nájera, J. (2016). Inverted roles: Spider predation upon Neotropical velvet worms (Epiperipatus spp.; Onychophora: Peripatidae). Cuadernos de Investigación, 8(2), 171-173.

