La investigadora Zaidett Barrientos describió un hallazgo extraordinario para la ciencia: un nuevo género de semibabosas, llamado Tikoconus, totalmente endémico de Costa Rica y oculto en los bosques más húmedos y poco alterados del país. Este descubrimiento amplía la comprensión de la biodiversidad nacional y del grupo de moluscos terrestres del que casi no se sabía nada.
¿Cuál era la pregunta científica?
Aunque Costa Rica es reconocida por su enorme biodiversidad, la mayoría de los caracoles y semibabosas terrestres siguen siendo poco conocidos, especialmente aquellos cuyas características clave —como los órganos internos— solo pueden estudiarse mediante disección.
El objetivo del estudio fue claro: describir formalmente un grupo de semibabosas nunca antes reconocido, determinar sus características anatómicas y distinguirlo de géneros similares como Velifera.
¿Qué hizo la investigadora?
Barrientos examinó más de 1 100 especímenes recolectados a lo largo de dos décadas por el INBio y la UNED. Para cada uno, analizó:
- La concha usando microscopía electrónica,
- La morfología externa,
- El sistema reproductivo,
- La radula (estructura dentada),
- Y los patrones de coloración visibles solo en individuos vivos.
Con esta información, comparó a los nuevos organismos con todos los géneros euconúlidos conocidos en América.
Los hallazgos principales
El estudio reveló un género completamente nuevo llamado Tikoconus, compuesto por siete especies, seis del subgénero Tikoconus y una del subgénero Bribriconus. Estas semibabosas se caracterizan por:
- Apariencia intermedia entre caracol y babosa, con conchas extremadamente delgadas y flexibles.
- Un rasgo único: una uretra con forma de “Z”, visible a través de la concha.
- Pigmentación distintiva en la parte inferior del pie.
- Órganos reproductivos con una glándula penial en forma de “C”, estructura clave para diferenciar el grupo.
Además, la investigadora determinó que una especie ya conocida, Velifera gabbi, debe mantenerse como género aparte hasta que puedan estudiarse especímenes vivos.

¿Por qué es importante este descubrimiento?
El hallazgo de Tikoconus demuestra que incluso en un país muy estudiado como Costa Rica, todavía existen linajes completos de animales que permanecen invisibles para la ciencia. Estos moluscos viven únicamente en bosques muy húmedos y poco perturbados, lo que subraya la urgencia de conservar estos ecosistemas ante el cambio de uso de suelo.
Además:
- Una de las especies tiene una distribución relativamente amplia en las zonas altas de casi todo Costa Rica.
- Las otras seis especies tienen rangos de distribución extremadamente pequeños, lo que podría convertirlas en indicadores sensibles del clima y la salud del bosque.
- Entender su evolución permite reconstruir la historia natural de los bosques nublados del país.
Un género diminuto con un mensaje gigante
El descubrimiento de Tikoconus no solo amplía el inventario de la biodiversidad costarricense, sino que revela cuán frágiles y desconocidos pueden ser los ecosistemas tropicales. Estas semibabosas, casi invisibles entre el musgo y las hojas mojadas, recuerdan que proteger los bosques es también proteger especies que apenas estamos empezando a descubrir.
Referencia:
Barrientos, Z. (2019). A new genus of semislugs (Stylommatophora: Euconulidae) from Costa Rica and a review of the genus Velifera (Stylommatophora: Euconulidae). Revista de Biología Tropical, 67(6), 1313-1358.

