
Un análisis realizado por el sociobiólogo Julián Monge‑Nájera, del Laboratorio de Ecología Urbana, y la antropóloga Karla Vega Corrales ofrece uno de los retratos más completos y poco conocidos sobre los precios, ganancias y funcionamiento económico del trabajo femenino en clubes nocturnos y salas de masaje en San José, Costa Rica. El estudio abarca desde 1994 hasta 2010 e incluye entrevistas con trabajadoras, dueños de locales, observaciones de campo y llamadas telefónicas.
¿Qué querían averiguar los investigadores?
A pesar de que el trabajo sexual es legal en Costa Rica, existen pocos datos confiables sobre cuánto se paga por diferentes servicios, cuánto ganan las mujeres y qué porcentaje se dejan los establecimientos. Los autores buscaban responder:
- ¿Cuáles son los precios reales del trabajo sexual en clubes y salas de masaje?
- ¿Cómo se reparten las ganancias entre mujeres y propietarios?
- ¿Han cambiado estos precios con el tiempo?
- ¿Existe explotación económica?
¿Qué hicieron?
El equipo recopiló información a lo largo de 16 años mediante:
- Entrevistas con dueños y administradores de clubes.
- Conversaciones con trabajadoras sexuales.
- Visitas a clubes nocturnos.
- Llamadas a salas de masaje anunciadas en la prensa.
Para todos los datos se usaron dólares estadounidenses como referencia.
¿Qué encontraron?
Precios en clubes nocturnos
Los servicios y tarifas registradas fueron:
- Table dance: US$6 en 2001 y US$9 en 2011.
- Lap dance: US$12 en 2001 y US$9 en 2011.
- Baile privado: US$20 en 2001 y US$15 en 2011.
- Relación sexual: entre US$100 y US$300 por hora, dependiendo del local.
- Servicio “take‑out” en 2001: el cliente pagaba US$100–US$200 al club para salir con la mujer.
En locales de bajo nivel, en 2001 el precio por hora —incluyendo habitación y sexo— era de apenas US$9.
Precios en salas de masaje
Las tarifas combinaban masaje y actividad sexual:
- Precio promedio por hora: US$15 en 2002 y US$33 en 2010.
- Las tarifas ajustadas por inflación solo aumentaron levemente con el tiempo.
¿Quién gana cuánto?
El estudio muestra una estructura económica distinta a la imagen popular:
- Las mujeres reciben entre 40 % y 50 % de lo que paga el cliente por servicios directos.
- En salas de masaje, la mitad del monto se destina al alquiler del espacio y la otra mitad queda para la mujer.
- Los clubes nocturnos tienen, en promedio, 30 % de ganancia neta tras gastos, lo cual es un margen excelente pero lejos del modelo de explotación que suele presentarse en los medios.
El análisis concluye que no hay señales de explotación económica directa, ya que las trabajadoras reciben porcentajes similares a los de otros trabajos basados en comisiones, y obtienen acceso a infraestructura, seguridad y clientela —beneficios que no tendrían trabajando de manera independiente y que tienen costos importantes para los dueños de los locales.
Un ingreso que supera ampliamente el salario mínimo
En algunos casos, el costo por hora del servicio puede equivaler a hasta 125 veces el salario mínimo por hora vigente en Costa Rica. No sorprende que algunas mujeres elijan generar ingresos muy superiores a otros empleos disponibles para personas con su mismo nivel educativo.
¿Por qué es importante este estudio?
El trabajo de Monge‑Nájera y Vega Corrales sobresale por su estricto apego a la ética (las trabajadoras recibieron un pago completo por hora igual al que habrían recibido si hubieran dedicado ese tiempo a un cliente) y porque desmonta mitos frecuentes sobre el trabajo sexual en Costa Rica. Además, aporta datos verificables sobre una actividad legal pero altamente estigmatizada. Muestra que:
- Los precios no han aumentado significativamente en una década, incluso han bajado en algunos servicios.
- No existe evidencia de “proxenetismo” estructural: al ser legal este tipo de trabajo, se evitan los abusos de proxenetas y clientes propios de países donde las mujeres no tienen la opción de elegir este trabajo por ser ilegal, lo que obliga a la clandestinidad con sus correspondientes abusos y peligros.
- La demanda masculina sigue explicándose por factores biológicos, sociales y culturales.
- Las trabajadoras sexuales utilizan este empleo como un medio de obtener estabilidad económica para sus familias, pese al fuerte estigma social.
Este estudio se convierte en una referencia clave para futuras investigaciones y para la formulación de políticas públicas más realistas y justas hacia quienes ejercen este trabajo, dado que en general las y los legisladoras niegan voz a las trabajadoras sexuales al momento de definir leyes y políticas.
Referencia:
Monge-Nájera, J., & Vega, K. (2011). The price of sexual services in nightclubs and massage parlors of San José, Costa Rica: biological and anthropological interpretations. Cuadernos de Investigación UNED, 3(2), 227-231. https://tinyurl.com/29qr35b6

