En un esfuerzo por entender cómo el entorno urbano afecta la salud mental de las personas, Zaidett Barrientos, del Laboratorio de Ecología Urbana de la UNED, desarrolló un método objetivo para medir la cobertura vegetal en zonas urbanas, desde la perspectiva visual de quienes viven allí.

El estudio se centró en 96 sitios representativos de nueve cantones de Heredia, Costa Rica. En lugar de recurrir a imágenes satelitales o encuestas subjetivas, Barrientos utilizó fotografías panorámicas del nivel de calle —lo que realmente ve un ciudadano común— y aplicó una matriz de puntos para calcular el porcentaje de cobertura visual de distintos elementos: rótulos, carreteras, construcciones y vegetación.

Los resultados fueron reveladores: en promedio, el 49% del espacio visible estaba cubierto por vegetación, seguido por construcciones (28%) y carreteras (23%). Los rótulos apenas ocupaban menos del 1%. Sin embargo, en cantones como Belén y San Pablo, la vegetación era notablemente menor, desplazada por una mayor presencia de infraestructura.

El estudio también encontró que, a mayor altitud, disminuye la cobertura de carreteras y aumenta la vegetación, lo que refleja el patrón de expansión urbana en la región. Curiosamente, la proporción de construcciones se mantuvo constante sin importar la altitud o el grado de urbanización, ya que en zonas altas las edificaciones tienden a concentrarse cerca de los caminos.

Otro hallazgo importante fue que la cantidad de infraestructura no guarda relación directa con la densidad poblacional. Las zonas industriales y comerciales, por ejemplo, requieren mucha infraestructura, pero no necesariamente albergan a quienes trabajan allí.

Este método, al centrarse en lo que realmente perciben los habitantes, ofrece una herramienta útil para planificar ciudades más verdes y saludables. Además, puede aplicarse en otras regiones del mundo para mejorar la calidad de vida urbana desde una perspectiva visual y emocional.

A Satellite and Ground Evaluation of Urban Vegetation Costa Rica 6VF