El Programa Desarrollo Educativo concluye de manera exitosa capacitación dirigida a familias y cuidadores de personas con algún tipo de discapacidad.

 Por: Isabel Vargas Valladares

  • Participantes recibieron el certificado la semana anterior

1Potenciar la calidad de vida para personas con discapacidad y sus cuidadores, procurando una adecuada salud mental y física, fue el objetivo del curso “Calidad de Vida para personas con discapacidad y sus cuidadores”, impartido recientemente por parte del Programa de Educación Inclusiva (PEI), que pertenece al Programa de Desarrollo Educativo (PDE) de la Dirección de Extensión Universitaria.

Según explicó Jimena Zeledón Pérez, encargada del PEI “es fundamental ofrecerles a las familia y demás cuidadores estrategias que los apoyen para mantener su vida en un estado de equilibrio, necesario para asumir las diferentes demandas que deviene del cuidado de la persona con discapacidad”.

El curso tuvo una duración de 40 horas, y estuvo dirigido a personas que conviven con personas adultas con discapacidad cognitiva o psicosocial.

La actividad de entrega de certificados por la conclusión del curso se realizó la semana anterior, y en dicha actividad Karen Alvarado Madrigal, coordinadora del PDE, manifestó la satisfacción que significa para el PDE que diecisiete personas se capacitaran en este ámbito.

“Para nosotros como programa es muy gratificante poder aportar para que se favorezca la calidad de sus vidas como cuidadores de personas con discapacidad. Además de beneficiar la vida independiente de sus hijos y familia, muy importante sin dejar de lado su salud física, mental y el desarrollo de las habilidades blandas. Mi profundo agradecimiento por el apoyo recibido, por la labor de la profesora y el compromiso de parte de cada uno de ustedes.”, fueron parte de las palabras que Alvarado Madrigal les brindó a los presentes en la entrega de certificados.

“Con este curso aprendí a que mi hija Laurita, es una persona con derechos e independencia, antes del curso cuando íbamos a restaurantes yo siempre le pedía lo que ella iba a comer, o si íbamos a las tiendas yo le escogía la ropa, ahora salimos a pasear y le pregunto a Laurita que quiere comer y en las tiendas la dejo que escoja su propia ropa, hasta me di cuenta que yo siempre le pedía pinto para desayunar y a ella no le gusta el pinto…” , expresó Vivian Quesada González, mamá de una joven con discapacidad cognitiva del Caipad Atjala, Guarco de Cartago.2

Por su parte, Jennette Guillén Hernández, profesora del curso, resaltó el hecho que “este tipo de iniciativas ayuda a las familias y a las personas adultas con discapacidad a vivir una vida más plena en la que se contemplen también sus propias necesidades, dejando de lado el modelo tradicional y rehabilitador para dar paso a un modelo social donde no existan las barreras que impone la sociedad y que limitan su pleno desarrollo”.

Según explicó Guillen Hernandez, las temáticas planteadas en el curso, les permiten a los participantes, tener un mejor manejo de las emociones y un adecuado desarrollo de habilidades blandas “que las personas participantes desconocían y que durante el curso manifestaron haberlas adquirido y puesto en práctica, aumentando su seguridad, confianza, autoestima e independencia”.

Otro aspecto que destacó la profesora, es que, mediante esta capacitación, se logró hacer conciencia en los participantes en relación a que ellos sean divulgadores del modelo social de la discapacidad y ayuden a otras familias y cuidadores a cambiar mitos y prejuicios que todavía persisten en la sociedad, de tal manera que se logre instaurar una nueva visión sobre las personas con discapacidad.