Funcionarios del CICDE participaron en foro que abordó tema de corrupción

Andrey Badilla y Pablo Díaz expusieron: "La génesis de la Caja Costarricense del Seguro Social"

 

Según Badilla, de 704 médicos que trabajan en clínicas privadas, 283 también trabajan en el sector público.El Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) participó en el foro "La corrupción: abordajes, metodología y perspectivas de acción desde las universidades públicas", actividad que fue organizada por el Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO), en la sede central de la Universidad Nacional (UNA).

 

Entre los temas que se abordaron se expusieron dos trabajos de investigación, "La Génesis de la Caja Costarricense del Seguro Social", a cargo del investigador Andrey Badilla y el psicólogo Pablo Díaz, ambos del CICDE, y "Resultados de la encuesta: percepción sobre la corrupción en Costa Rica" a cargo de Sindy Mora y Martín Solís del programa Umbral Político del IDESPO.

 

Según Badilla y Díaz, en el tema de la crisis de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) se identificaron cuatro categorías: problemas de liquidez del Sistema de Enfermedad y Maternidad (SEM), problemas de rentabilidad del Régimen de Invalidez Vejez y Muerte, problemas de Alta Gerencia y problemas de los Privilegios Laborales Adquiridos (PLA), todas catalogadas en zona de crisis.

 

Entre los principales resultados figura la ineficiencia del Ministerio de Hacienda en 1994, cuando tenía que asignar recursos al Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (FODESAF), a fin de cumplir con la Ley 7374, o también conocida como Ley de Atención a Indigentes, acto que fue omito por dicha entidad gubernamental, provocando lesiones en la infraestructura administrativa de la CCSS.

 

Otro aspecto que agrava la situación de la CCSS son los salarios desmedidos que existen entre los funcionarios. Para efectos del trabajo, el estudio comparó los cien salarios más altos pagados en el 2010, de ellos, el salario ordinario era de ¢3 269 942, mientras que el salario extraordinario era de ¢4 329 268, es decir, que el primero representaba 43% y el segundo se incrementaba hasta en 57%.

 

De igual manera, se indagó y comparó la cantidad de médicos que trabajan en clínicas privadas y públicas al mismo tiempo, entre ellas la Clínica Bíblica, CIMA y la Clínica Católica. De un total de 704 médicos, que trabajan en dichas clínicas privadas, 283 trabajan para ambos sectores, es decir, que ejercen funciones en horarios iguales tanto para el sector privado como para el público, los cuales inciden de manera negativa en el peso de valor agregado en la salud pública, favoreciendo de manera leve el otro sector.

 

"Si bien el pago de los sobresueldos constituye al Privilegio Laboral Adquirido, el cual influye en la crisis financiera de la institución, no podemos decir que es la responsable de la crisis, sino que es simplemente un catalizador. En el enfoque mediático son responsables de la crisis los médicos, la mala administración y las corporaciones, pero nunca el Estado ni las transformaciones que trajo consigo el modelo de desarrollo a inicios de los 90", enfatizó Badilla.

 

"Un grupo indeterminado de trabajadores de la CCSS goza de exoneración de asistencia y puntualidad, siendo esto un beneficio establecido únicamente para funcionarios con más de 20 años en la institución. Se evidencian vacíos normativos, ineficiencia de las jefaturas y ausencia de controles que permiten el incumplimiento de horario y el ausentismo", finalizó el investigador del CICDE.

 

Por otra parte, Sindy Mora y Martín Solís del programa Umbral Político del IDESPO, mostraron que en el tema de "Percepción sobre la corrupción en Costa Rica" existen tres escenarios que no se pueden obviar, entre ellos Visiones dominantes de la corrupción; Carácter polisémico de la corrupción e Imaginarios sobre la corrupción.

 

En lo que respecta a las Visones dominantes de la corrupción, los políticos y los funcionarios públicos son corruptos y corruptibles, señalaron los expositores, al mismo tiempo que plantearon la pregunta: ¿Quiénes son los responsables de los actos de corrupción?

 

De igual manera, el Carácter polisémico de la corrupción, ha llevado a entender la corrupción como una categoría de orden cultural, más que una categoría política. "Tenemos acceso a la corrupción a través del escándalo y en eso contribuyen los medios de comunicación, es decir, la corrupción como expresión de los conflictos interelitarios", expresó Mora.

 

Finalmente, los expositores abordaron el tema Imaginarios sobre la corrupción, afirmando que este busca entender, no tanto los mecanismos institucionales, sino las eventuales o posibles rupturas en los imaginarios en torno a la corrupción, rupturas que podrían ponerle límites a dichos procesos, más allá de la queja y el malestar político.

 

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