Catástrofes sin escapatoria: sobrevivientes de Cinchona y Nicoya requieren terapia psicológica

Experto de la UNED pronostica que mujeres sobrevivientes del terremoto de Nicoya sufrirán los más altos niveles de estrés postraumático, síntomas de ansiedad, depresión y/o somatización y mayor deterioro en su calidad de vida tres meses y tres años después

  

Pronósticos se desprenden de investigación longitudinal (a través del tiempo) realizada luego del terremoto de Cinchona en 2009 y 2012, con 200 sobrevivientes hombres y mujeres.

  

Equipo investigador de la UNED en Cinchona.Luego de un devastador evento provocado por la fuerza de la naturaleza, sucesos que también se conocen como catástrofes naturales sin posibilidad de escapatoria, el ser humano enfrenta pérdidas de recursos materiales y psicológicos. El apoyo de las autoridades de Gobierno, organismos de socorro y población en general, centra su atención en la necesidad de solventar las carencias tangibles de quienes lo han perdido todo, pero ¿qué hay de la asistencia psicológica luego de un trauma pos-terremoto?

    

Los grandes desastres provocados por terremotos, erupciones volcánicas y fenómenos atmosféricos han sido históricamente atendidos de forma casi inmediata por los cuerpos de rescate, autoridades correspondientes y otros organismos de cooperación. Las declaratorias de Estado de Emergencia permiten la pronta intervención de las instituciones públicas con recursos y gestiones para atender a las poblaciones afectadas.

  

Bajo un Estado de Emergencia, son contempladas todas las acciones y obras necesarias para la atención, rehabilitación, reconstrucción y reposición de infraestructura, viviendas y, en general, de todos los servicios públicos dañados dentro de la zona de cobertura.

  

Expertos en Psicología han manifestado que los cambios que sucedan en el ambiente cercano a una tragedia, no sólosolo afectan de forma económica, física o social. Los desastres naturales sin posibilidad de escapatoria tienen una alta incidencia en el estado anímico de las personas sobrevivientes. La intervención, por tanto, no puede ignorar el sufrimiento humano, que en la gran mayoría de los casos se manifiesta como un estrés postraumático, ansiedad, somatización o depresión.

  

Benicio Gutiérrez-Doña, doctor en psicología y experto en traumas y estrés de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), define a la crisis pos terremoto como "una condición traumática resultado de un evento fuerte sin posibilidad de escapatoria que provoca en las personas estrés postraumático, ansiedad, somatización o depresión".

  

Precisamente, seducido por el estudio del comportamiento humano y específicamente por las reacciones de las personas ante un terremoto, Gutiérrez-Doña desarrolló una novedosa investigación tres meses y tres años después de ocurrido el evento sísmico de Cinchona, en enero de 2009. Sus resultados son de gran valía como guía en la atención integral de sobrevivientes de un fenómeno natural como el mencionado.

  

El más reciente terremoto ocurrido en el país tuvo su epicentro en Nosara, en la Península de Nicoya el pasado 5 de setiembre. Un movimiento tectónico de 7,6 grados en la escala de Richter azotó por alrededor de 90 segundos al territorio nacional, dejando daños estimados en más de ¢ 22.360 millones de colones y dos víctimas.

  

De acuerdo con las autoridades, los daños del terremoto abarcan 20 cantones y 15 rutas nacionales, Además, 33 áreas de salud están afectadas, 40 acueductos presentan daños parciales, 38 puentes quedaron en malas condiciones, 62 centros educativos presentan problemas en su infraestructura y 1900 viviendas fueron parcialmente impactadas.

  

Basado en análisis estadístico multivariado y en el principio de "Inducción por razonamiento analógico", herramienta analítica derivada de la filosofía de la ciencia, el experto de la Vicerrectoría de Investigación de la UNED pronostica que las mujeres de Guanacaste que experimentaron el terremoto y sufrieron daños totales y parciales en sus viviendas, también van a sufrir mayores niveles de estrés postraumático, ansiedad, depresión y/o somatización, tres meses y tres años después si no se les interviene adecuadamente.

  

"La población afectada en Guanacaste necesitará atención psicológica, en especial, las mujeres. El comportamiento y el patrón de respuesta al trauma manifestado por los sobrevivientes de Cinchona se va a repetir, con muy alta probabilidad, en los sobrevivientes de Nicoya", dijo Gutiérrez-Doña.

  

A juicio del experto, ante un terremoto, las autoridades deben considerar las siguientes recomendaciones:

  

• No hacer intervenciones improvisadas ni prematuras desde el punto de vista psiquiátrico y psicológico sino un seguimiento a las personas tanto en fase aguda (de 1 a 6 meses) como crónica (después de un semestre y hasta tres años después).

  

• La prioridad en la atención debe ser orientada a las mujeres adultas y a aquellas familias en las cuales se demostró daños totales o parciales en sus viviendas.

  

• El recibir una casa nueva no es un predictor importante del bienestar subjetivo posterior al terremoto porque el impacto del trauma es de tal magnitud, que la recuperación de los bienes materiales no va a curar las heridas emocionales y psíquicas que produjo el evento. Las leyes del comportamiento humano demuestran que la pérdida de recursos tiene mayor impacto psicosocial que la ganancia de recursos.

  

"En términos generales, recomendaría la gestión de tres grupos del país: médicos, sacerdotes y religiosos, y psicólogos que combinen acciones a corto y largo plazo para contener y amortiguar el impacto de los terremotos en el sufrimiento humano", advirtió Gutiérrez-Doña.

  

Las secuelas de un terremoto

  

El estudio titulado en inglés "How do resource loss and cognitive appraisal predict PTSD and stress symptoms in earthquake survivors?" (¿Cómo la pérdida de recursos y la evaluación cognitiva predicen el trastorno de estrés postraumático y síntomas de estrés en sobrevivientes de un terremoto?), realizado por Gutiérrez-Doña, fue conciso en demostrar las secuelas que deja un terremoto en la "psique" de las personas sobrevivientes.

  

Daños en carretera tras el terremoto de Nicoya. Foto TalCualDigital.comLa investigación se realizó tres meses después de ocurrido el terremoto de Cinchona (primer tiempo), con un seguimiento de las personas participantes en la muestra. Posteriormente, tres años después (segundo tiempo) se aplicó nuevamente el mismo cuestionario para comparar los datos a través del tiempo.

  

En el año 2009, la muestra fue de 200 sobrevivientes originarios de Cinchona y de poblaciones aledañas como Los Cartago, Poás Sabanillas, Carrizal, La Virgen, San Pedro, Varablanca, El Cerro, San Rafael y Poasito. Para 2012, se aplicó el cuestionario a 113 personas de ese primer grupo, es decir, se logró dar el seguimiento al 57 por ciento.

  

"Con el terremoto de 6,2 grados en la escala de Richter, que dejó daños totales y parciales en viviendas, las mujeres de Cinchona y zonas aledañas presentaron perfiles de mayor vulnerabilidad para desarrollar estrés postraumático, síntomas de ansiedad, depresión y/o somatización, y mayor deterioro en la calidad de vida", aseveró Gutiérrez-Doña.

  

Asimismo, "los datos analizados demuestran que tres años después, los sobrevivientes siguen rezando y haciendo esfuerzos cognoscitivos para poder aceptar la situación como estrategia adaptativa principal. Esto quiere decir que, incluso, la ayuda espiritual podría ser un paliativo importante para el sufrimiento a largo plazo. Obviamente la Medicina y la Psicología son dos disciplinas necesarias y fundamentales en la atención primaria y secundaria de personas abatidas por desastres naturales", acotó el investigador.

  

El cuestionario y los protocolos de observación de campo aplicados a los sobrevivientes les permitió identificar una lista de reacciones utilizadas con frecuencia para afrontar un desastre. Dicha lista incluyó mecanismos como rezar, aceptar, actuar, buscar apoyo, darle un sentido positivo al evento, planificar, negación, distracción, sentirse o darse por vencido, ventilar las emociones, humor y alcohol o consumo de drogas.

  

En el tiempo uno (2009) y en el tiempo dos (2012), el mecanismo más usado para afrontar el terremoto fue rezar y pedirle ayuda a Dios. "Tres años después, los sobrevivientes (hombres y mujeres) aún siguen rezando, pidiéndole a Dios que les ayude a resolver los problemas que les ocasionó el terremoto", dijo el experto.

  

Las cifras lo demostraron: 91% de los sobrevivientes usó en el 2009 el mecanismo de la religión y la oración a Dios para enfrentar el terremoto. Para el 2012, 87% sigue recurriendo a esa misma acción para afrontar el día a día, pero en hombres, disminuye levemente esta necesidad.

  

Los esfuerzos psicológicos por aceptar la situación siguen siendo el pan de cada día para 87% de los sobrevivientes, tres años después. A solo tres meses del evento, esta lucha emocional para poder aceptar lo ocurrido era sobrellevada por 91,8% de los sobrevivientes.

  

"A la fecha, ninguno ha recibido asistencia psicológica sistemática tal y como lo exigen los protocolos internacionales de intervención, con una terapia de al menos seis meses y hasta dos o tres años de duración, dependiendo del nivel de pérdida de recursos y la gravedad del trauma", afirma el especialista en Psicología.

  

"La gente usó los mejores mecanismos de adaptación que tuvo a mano para enfrentar la situación: tomaron acciones concretas para resolver el asunto, movilizaron apoyo social, hicieron estrategias de planificación y trataron de darle un significado positivo al evento. En el 2012, estos mecanismos de adaptación disminuyeron ante la ausencia del evento y del impacto, sin embargo, aún después de tres años las personas siguen haciendo esfuerzos individuales para poder asimilar y aceptar lo ocurrido", agregó.

  

Un pensamiento que no se aleja

  

"Todos estamos alerta. El trauma que sufre la gente fue ocasionado por el movimiento tan brusco porque estructuralmente para la magnitud del temblor los daños fueron leves. Aunque desde hace tiempo se habla del terremoto de Nicoya, ahora se vive con más intensidad porque fue fuerte y las réplicas se encargan de recordar la mañana del 5 de setiembre", dijo Rónald Ortiz, vecino de Nicoya, en declaraciones a Acontecer.

  

Sismos reportados en la zona. Foto CrHoy.comOrtiz vive a 12 kilómetros del centro de Nicoya. Él y su familia se enfrentaron a un gran temor ese 5 de setiembre, mas no tuvieron daños en su vivienda. Sin embargo, Ortiz da apoyo emocional todos los días a los suyos, armado por los conocimientos en Psicología que ha adquirido como autodidacta.

  

"En lo personal, creo que no requiero una terapia psicológica, más bien, yo he apoyado a mi familia ya que conozco un poco de Psicología y siempre me ha gustado investigar y conocer temas a fondo. Recopilé varia información y la verdad en mi casa cada día estamos más tranquilos", comentó.

  

A su juicio, "las personas, principalmente del área costera, requieren mucho apoyo psicológico aunque las réplicas han venido disminuyendo, pero siempre el miedo está latente en la población".

  

Las declaraciones de Ortiz en Nicoya no se alejan de la realidad retratada en Cinchona. El estudio de Gutiérrez-Doña demuestra que los hombres se reponen más rápido que las mujeres frente a un evento traumático sin escapatoria. Además, las reacciones de las personas se manifiestan dependiendo del daño sufrido a su vivienda.

  

"La persona que sufre mayor nivel de estrés postraumático es aquel que sufrió un daño total. Ese estrés se mantiene a través del tiempo. En Cinchona, las reacciones por estrés perduran tres años después en quienes incluso han recibido vivienda nueva, lo cual nos dice que darle una vivienda a una persona no la va a curar", agrega el psicólogo.

  

Daniela Obando Reyes, estudiante de Ingeniería Informática de la UNED, afirma sentir nerviosismo a raíz del terremoto, máxime porque debe cuidar sola de sus dos hijas de tres y un año de edad.

  

"Luego del terremoto he enfrentado nervios y problemas estomacales. Creo que deberíamos recibir asistencia psicológica para sentirnos un poco más seguros de sí mismos", acotó.

  

De la misma forma, José Eduardo Quirós Gómez, también vecino de Nicoya, afirma "sentir movimientos cuando no los hay. Tengo amigas que todavía duermen en la sala de su casa y en muchos casos, el efecto fue retardado y el nerviosismo se presentó hasta días después del terremoto", agrega.

  

"He sentido intranquilidad e inseguridad. Tengo problemas de sueño, me despierto con facilidad porque hasta el ruido de un camión me asusta y así lo dicen mis compañeros", comentó el administrador educativo.

  

Según expertos en Psicología, los síntomas de un trauma se manifiestan días después de ocurrido un evento, de ahí la importancia de mantener una atención adecuada con la población sobreviviente, con un seguimiento que permita la terapia con un periodo de entre seis meses y tres años.

  

La mayoría de los sobrevivientes de un terremoto experimentan dichos síntomas. Volvamos a la cifras de Cinchona que aporta Gutiérrez-Doña: en tiempo uno (2009), 70% de los sobrevivientes sufrió reacciones por estrés postraumático entre una vez y cinco veces por semana; en tiempo dos (2012), 45% de los sobrevivientes aún sufre reacciones por estrés postraumático entre una vez y cinco veces por semana.

  

En otros datos, en tiempo uno (2009) 65% de los sobrevivientes presentaba síntomas de depresión, ansiedad y/o somatización. En tiempo dos (2012) 60% de los sobrevivientes aún presentaban los mismos síntomas como resultado del terremoto.

  

"En el 20% de estos sobrevivientes, la manifestación de estos mismos trastornos fue grave tres meses después y tres años después", apuntó el investigador.

  

A pesar de estas condiciones, la población de Cinchona continúa sin recibir atención psicológica. "Ellos han sido abandonados, hacen sus propios esfuerzos por sobrellevar su pena y si las autoridades actúan de la misma forma en Nicoya, podemos afirmar que los daños psicológicos en las personas afectadas serán similares", acotó Gutiérrez-Doña.

  

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