Trapiche: un dulce recuerdo

 

 

De los más de 60 trapiches que había en el cantón central de Alajuela, no queda ni uno

 

 

 

Trapiches que utilizaban fuerza animal eran en su mayoría un trabajo familiar y de poca eficiencia productiva.

 

Orlando Morales Matamoros, miembro del Consejo Universitario de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) brindó la conferencia "Maridaje tecno-industrial entre la rueda hidráulica y el trapiche". El propósito de la actividad fue generar conciencia en la población alajuelense y promover el rescate de las costumbres y cultura nacional.

   

La actividad se llevó a cabo en el Museo Histórico-Cultural Juan Santa María, en el que participaron pobladores de la localidad y personas vinculadas a familias trapicheras; además, contó con la presencia de autoridades universitaria y el gobierno local.

 

Según el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural, el término trapiche proviene de la palabra trapetes, que significa: "piedra de molino de aceite", una herramienta que fue de uso familiar en América Latina. En el caso de Costa Rica, este se refiere tanto al molino de la caña de azúcar como al lugar donde se procesaba el dulce de tapa.

 

Se dice que en 1741 existían 3 trapiches en Cartago, 3 en Esparza, 4 en Ujarrás y 159 en los valles de Aserrí, Barva y Santa Ana. Después de más de un siglo, en 1914, el país contaba ya con 1664 trapiches movidos por fuerza animal, 107 por fuerza hidráulica y 8 a vapor; es decir, un total de 1779. Cabe mencionar que no todos realizaban labores tradicionales en la producción del dulce de tapa.

 

Por su parte, Morales Matamoros explicó que la desaparición de los trapiches se debió a varios factores como los cambios de hábito en consumo y cultivo, la presión urbanística, la dificultad para conseguir operarios y otros componentes que le dieron vida en ese tiempo a esa labor tradicional.

 

"Lo que ocurre es que la gente se olvida de las labores que le daban vida a una comunidad tan especial como Alajuela. Es por eso que quise realizar una investigación acerca de los trapiches en esta provincia, con la idea de promover el rescate de las tradiciones nacionales. El trabajo se realiza de manera conjunta con el Programa de Producción de Material Audiovisual (PPMA) y el Programa de Promoción Cultural de la Dirección de Extensión Universitaria", dijo Morales Matamoros.

 

 

"Antiguamente, los trapiches conformaban parte importante de la economía del país y endulzaban nuestras vidas. El principal punto de comerció fue el Mercado Central de Alajuela, el cual abría sus puertas a las 5:00 a.m. y generaba gran dinamismo en el comercialización del dulce de tapa, producto orgullosamente nacional. Una característica relevante por mencionar es que todo inició con la llegada de la revolución industrial pues en ese tiempo se creó la rueda hidráulica y así surgieron los trapiches", agregó.

 

"En la historia de Costa Rica hay un error cuando se dice que el trapiche era el trabajo de molienda que hacían los bueyes; en realidad existían otras formas de endulzar la vida de los costarricenses. Con la revolución industrial, se originó el trapiche agroindustrial; este fue el más eficiente y con ello comenzó una mayor producción del producto, el cual generó más empleos y activación económica en Alajuela. Según pude averiguar, existían más de 60 trapiches en el cantón, pero hoy están en ruinas o simplemente desaparecieron", dijo Morales Matamoros.

 

Para el expositor, las características del trapiche que utilizaba bueyes en comparación con el agroindustrial eran muy marcadas; por ejemplo, el primero era poco eficiente y no producía mucho. Además, era una molienda estacional y de operación familiar, que se distribuía de manera local; agregado a eso, no contaban con personal especializado.

 

 

Lo contrario ocurría con el trapiche agroindustrial pues tenía más eficiencia y en lugar de utilizar fuerza animal se usaba la hidráulica. De ese modo, la producción se triplicaba, la molienda era todo el año y las jornadas laborales eran continuas; asimismo, se mejoraba el diseño de planta de producción, el cual contaba con personal especializado en sus diferentes áreas.

 

Según las consideraciones del conferencista, las principales causas de la desaparición de los trapiches en el cantón central de Alajuela fueron que en 1950 se cambió el cultivo de la caña por el cultivo del café, y que era más rentable. En esa época, también surgieron las industrias azucareras y la población fue perdiendo la tradición de endulzar su taza de té o café con el dulce de tapa.

 

"Los viejos de aquellos tiempos no conocimos el azúcar ni mucho menos el azúcar granulada. Cada trapiche es una historia diferente; hoy todos estos han desaparecido y los demás son reliquias arqueológicas en Alajuela. Por eso, solicito de la manera más respetuosa a los regidores y síndicos a que organicen para hacer un monumento al trapiche pues ese sería uno de los inicios para promover el rescate cultural", finalizó Morales Matamoros.

 

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