La realidad de las migraciones costarricenses

Investigación del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE)

Desarraigo de su hogar en la búsqueda de un sueño, de conseguir empleo, una mejor situación económica, es el común que identifica a las personas que han emigrado de Pérez Zeledón, y la Zona de los Santos.

La investigación “Migraciones internacionales desde Costa Rica, aproximación a partir de estudios de caso en los cantones de Pérez Zeledón, León Cortés, Dota y Tarrazú”, llevada a cabo por funcionarios del Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE), encontró importantes hallazgos a partir de dos encuestas realizadas a 301 personas potenciales migrantes y 358 hogares con familiares en el extranjero.

Es importante mencionar que en la investigación se documentó cómo entre 1970 y el 2010 la cantidad de costarricenses que migraron hacia Estados Unidos pasó de 16.691 a 126.418.
Gustavo Gatica López, investigador del CICDE, explicó que se escogieron esos cantones para realizar la investigación, pues son los que tienen más hogares como miembros en el extranjero. Duplican el promedio del promedio nacional, según el CENSO 2011.

Entre los objetivos de la investigación estaba, conocer las razones por las cuales toman la decisión de migrar las personas, establecer los efectos de la migración en el proceso productivo y en los hábitos de consumo a los que dan lugar las remesas familiares, así como conocer los impactos reales para las comunidades y organizaciones campesinas, surgidos a partir de experiencias migratorias.

La investigación arrojó importantes resultados. Entre ellos cabe destacar que en el 2014, Costa Rica recibió 684 millones de dólares en remesas, el 1,38% en términos del Producto Interno Bruto (PIB). Lo que representa para Costa Rica, el doble de las exportaciones de café en el término de un año.

En relación a las remesas que reciben las familias de las personas emigrantes, cabe mencionar que brindan un aporte significativo a la sostenibilidad del país. Y que dicha ayuda económica, a nivel país pasa desapercibido. No es un ingreso marginal, es una buena cantidad de recursos que transfieren. Acotó Gatica. Con esto hacen un importante a porte a la recaudación fiscal del país. Acotó, el investigador del CICDE.

Además, Gatica López, habló sobre las familias desintegradas por la migración. Dio el ejemplo de unos abuelitos que hipotecaron la casa para que el nieto se pudiera ir a Estados Unidos, los señores no pudieron pagar y perdieron la casa y el nieto nunca regresó. Son impactos no tan visibles, pero no por ello menos importantes y que deben ser tomados en cuenta. Impacto psicosocial de las familias de migrante.

A partir del 2000 se incrementó la cantidad de personas costarricenses que viven en los Estados Unidos.

Un 85% de los entrevistados son menores de 40 años y en el caso de las mujeres en términos fértiles, y son personas con disposición de irse de Costa Rica.

El perfil sería en edad económicamente activa y baja escolaridad. Para los cuales migrar, es una opción en la búsqueda de empleo y mejores condiciones de vida. Con esto, se estaría contribuyendo a una exportación de una mano de obra no calificada. A pesar de eso las personas se van y siguen enviando remesas a su lugar de origen.

67% recibe remesas con una periodicidad igual o menor a un mes. Por lo que su ingreso principal depende de las remesas. Si no estuvieran esas remesas se incrementaría la pobreza en estos cantones.

Alimentación, educación, gastos de salud, pago de deudas o hipotecas, es la forma en que la mayoría invierte las remesas que reciben.

Si bien es cierto, el país, cuenta con una política pública en materia migratoria aunque poco se incorporó el tema de la inmigración costarricense. Se puede decir que Costa Rica está perdiendo el activo más importante que tiene, que son las personas, producto del desarraigo de quienes se van del país.

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