Proponen cátedra acerca de seguridad alimentaria

 

 

(De izq. a derech.) Luis Paulino Vargas, Luis Román, Wenseslao Bejarano y Basilio Rodríguez.

 

El Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE), adscrito a la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), presentó ayer una propuesta para la creación de la Cátedra Jose Calvo Fajardo.

    

 Su objetivo es propiciar un espacio de investigación, reflexión, debate y construcción de propuestas alternativas alrededor de los temas de crisis alimentaria; soberanía y seguridad alimentaria; el campesinado y los movimientos y organizaciones campesinas; las políticas públicas que afectan la agricultura y los procesos de cambio que experimenta.

 

“Queremos provocar que la academia se acerque a los agricultores, a sectores como organizaciones y movimientos campesinos, y así generar conocimiento que sirva como una herramienta eficaz para coadyuvar con el fortalecimiento de las organizaciones y el campesinado en general”, comentó Luis Paulino Vargas, director del CICDE.

 

La propuesta se realizó durante el foro “Crisis alimentaria”, que tuvo lugar hoy en el campus Fernando Volio (sede central de la UNED). La actividad contó con la participación de representantes de organizaciones nacionales de la agricultura y el campesinado del país que expusieron acerca de la realidad que enfrentan actualmente.

 

Inicialmente, Jose Calvo Fajardo, campesino y escritor nacional, dictó una conferencia en torno al tema de la crisis alimentaria. En torno al tema dijo que cuando empezó en el 2008, los precios de los alimentos se duplicaron y fueron aumentando paulatinamente, atribuyendo el fenómeno a diversas razones. El más reciente responsable es la especulación de grandes corporaciones alimentarias.

 

Acotó que la tendencia en los países desarrollados es hacia la gran finca científica. “En Estados Unidos, por ejemplo, hay menos de un millón de agricultores y viven unos 300 millones de personas. En Europa hay unos 12 millones de agricultores y en Japón, unos 4 millones. El hecho es que hay una tendencia a la disminución del número de agricultores en los países industriales; sin embargo, la agricultura es la industria más grande en cualquier país”, aseguró Calvo.

 

El experto destacó que, constantemente, la producción industrial se compara con la producción agrícola, lo cual es un error pues la primera puede aumentar el rendimiento y la productividad, lo que aceleró el consumo de las materias primas que en muchos casos son recursos no renovables. En el caso de la agricultura no es así, ya que la tierra produce a su ritmo.

  

Según apuntó Calvo, la agricultura posee varias características: la producción es para el consumo local, es de carácter estacional y, por ende, la producción y los precios de los alimentos son inestables.

  

“La estabilidad se logra cuando el estado interviene para lograr el precio de los alimentos. Eso tiene que ver con medidas de seguridad alimentaria”, dijo Calvo.

 

Otra diferencia que señaló fue en relación con la protección que los países pobres y los países ricos le dan al agro. Dijo que los países asiáticos, por ejemplo, no colocan a la agricultura en el mercado pues está protegida por el estado, mientras que en los países pobres no sucede de este modo.

 

Apuntó que indistintamente del nombre, la instauración de una cátedra en torno al tema es un verdadero acierto, ya que la crisis es muy grave y porque no se están tomando las medidas necesarias para corregirla.

  

Luego de la exposición de Calvo, Luis Román, representante de la Unión de Productores Agropecuarios Independientes de Pérez Zeledón (UPIAV); Wenseslao Bejarano, representante de la Junta nacional de Ferias del Agricultor y Basilio Rodríguez, de UPA Nacional, hicieron uso de la palabra.

 

Durante su intervención, Luis Román manifestó: “nosotros como pequeños productores agropecuarios somos los responsables de definir nuestras propias políticas agrarias y alimentarias, que vayan de acuerdo a las necesidades alimentarias, sociales y económicas de nuestro país”.

 

También habló acerca de la necesidad de realizar una reestructuración total del agro, mediante la creación de políticas para que los productores no abandonen del principal patrimonio, de la tierra.

  

Por su parte, Wenseslao Bejarano se refirió a la realidad de las ferias del agricultor. Manifestó que enfrentan una serie de debilidades, entre las que destacó: falta de divulgación, poco conocimiento en manipulación de alimentos, diferencias en infraestructura, falta de información en cuanto a la cantidad de consumidores y el volumen de productos.

 

Así mismo, enumeró una serie tareas urgentes para reforzar la seguridad alimentaria de las ferias del agricultor, como crear espacios de mercado con mejores condiciones, involucrar a los productores orgánicos en el programa de ferias e implementar una política sostenible para impulsar proyectos de capital semilla.

  

 

Finalmente, Basilio Rodríguez dijo: “la seguridad alimentaria se ha satanizado desde hace mucho tiempo y cada quien moldea su discurso según sus intereses económicos, pero para nosotros se trata de un asunto de sobrevivencia”.

  

Agregó: “no hay más tiempo; debemos plasmar una política de seguridad alimentaria de manera urgente. Nosotros luego de producir debemos competir en un mercado desleal”.

 

Esta actividad fue impulsada por Jorge Hernández, coordinador del Programa de Iniciativas con Organizaciones Indígenas y Campesinas Mesoamericanas (PROICAM) del CICDE.

  

Jose Calvo Fajardo, fiel aliado del campesiando

 

 

 

Agrónomo de profesión, Jose Calvo Fajardo ha estado vinculado a las organizaciones campesinas desde joven por lo que su aporte a este sector es incontable. Es un pensador agudo y un intelectual destacado. Precisamente, sus amplias cualidades sirvieron de argumento para darle nombre a la nueva cátedra.

 

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