Estudio de cambio climático se centra en sistemas de polinización de colibríes

El colibrí, de la familia Trochilidae, se caracteriza por su pequeño tamaño, su vuelo rápido y una tasa metabólica alta.

 

En las zonas tropicales de América, estas aves son los principales polinizadores de una gran variedad de plantas

 

 

 

Polinización especializada parece ser más frecuentes a grandes elevaciones

 

 

 

Efecto climático global serían más severos en los bosques montanos

  

Una cámara capta a la inquieta ave, con su largo pico en forma de gancho, extrae el néctar de la flor. Segundos después de disfrutar el manjar acuoso, como recompensa, realiza su servicio de polinización y cuando sale volando, transporta involuntariamente el polen a otras flores. Este proceso es estudiado por María Alejandra Maglianesi Sandoz, bióloga de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), quien recientemente reveló los primeros hallazgos de su investigación referida al cambio climático.

 

  

El proyecto, cuyo título es Grado de especialización en interacciones planta-colibrí a lo largo de un gradiente altitudinal en Costa Rica, fue presentado a la comunidad científica y nacional en el marco de la V Feria Ambiental de La Selva, a finales de octubre. Se trata de una investigación apoyada por la Vicerrectoría de Investigación de la UNED y el Biodiversity and Climate Research Centre (BIK-F), de Alemania.

  

El objetivo es determinar la susceptibilidad de las relaciones planta-polinizador al calentamiento global. Por eso, se analiza el grado de especialización en las redes mutualistas entre plantas y polinizadores, en tres altitudes: mil metros sobre el nivel del mar (msnm) en la Estación Biológica La Selva, así como 2 mil y 3 mil msnm en el Parque Nacional Braulio Carrillo Colina.

  

En el trópico americano, los colibríes se alimentan de flores especializadas. Muchas de ellas, ubicadas en el sotobosque, como las heliconias, proporcionan una gran cantidad de néctar para atraer a los colibríes, que son polinizadores por excelencia. A esto se le conoce como una relación biológica mutualista pues tanto las aves como las plantas se benefician.

  

La investigadora explicó que tanto las flores como los colibríes, independientemente, pueden ser especializados o generalistas, lo cual da lugar a diversos grados de interrelación.

  

Maglianesi Sandoz afirmó que los sistemas especializados de polinización (mutualismo entre colibríes especializados y plantas específicas) parecen ser más frecuentes a mayor altitud, mientras otros colibríes e insectos polinizan las especies de flora típicas de los bosques bajos.

  

Así, mientras haya más especialización, más alta será la dependencia y las redes de polinizadores serían más vulnerables. Por lo tanto, paralelamente se prevé que los efectos del cambio climático sean más agudos en los bosques montanos y las especies serían obligadas a pasar a mayores altitudes. Entonces, sería necesario tomar medidas de gestión para mitigar o evitar tales impactos, como por ejemplo cambios en la composición o la desaparición de especies en los bosques.

  

“Mi hipótesis es que una mayor altitud indica que los polinizadores colibrí dependen de las plantas néctar específicas y las plantas del sotobosque de los polinizadores específicos. Este sería un hallazgo importante en el contexto del calentamiento global, ya que podría indicar que las relaciones planta-polinizador en las montañas tropicales no están determinadas por márgenes de rangos altitudinales, y que más bien depende de cambios sincrónicos del rango altitudinal”, explicó Maglianesi Sandoz, quien está realizando un Doctorado en Ecología y Conservación.

  

En consecuencia, las aves abandonan las zonas originales de polinización y la disponibilidad de flores se disminuye y encuentran nuevos competidores en las partes más altas; por otra parte, si el colibrí no se adapta, disminuye su población. “Con el cambio climático, se sabe que algunas especies de colibríes y otras aves están subiendo por el efecto de la temperatura. Pero si no se adaptan al nuevo lugar o rango altitudinal; entonces van a ir disminuyendo las poblaciones de flores, aparte de que se disminuye, por ejemplo, la producción y la concentración del néctar”, agregó la bióloga.

  

Ella, además, explicó que los picaflores son los principales polinizadores para muchas plantas; además son considerados como los polinizadores más eficientes porque no se alimentan de polen, sino de néctar; el polen lo transportan. En cambio otros polinizadores, como las abejas, sí se alimentan de polen y entonces es una mayor pérdida para la planta.

 

 

 

 

 

¿Cómo se investigó a los colibríes?

  

El área de estudio comprendió tres sitios del bosque tropical húmedo de la vertiente Caribe costarricense, en altitudes desde 30 hasta 2 mil metros sobre el nivel del mar (msnm) en. En el trabajo de campo, que duró seis meses, se han utilizado cuatro métodos para la investigación: uso de videocámaras para filmar visitas a flores, recolecta de cargas de polen de colibríes, toma de medidas de colibríes y plantas, y experimentos con comederos artificiales.

  

Se utilizaron cinco cámaras de vídeo para grabar por periodos de 120 minutos a la comunidad de los polinizadores de todas las especies de heliconia y de otras plantas comunes del sotobosque con las flores más apetecidas por los picaflores.

  

Se muestrearon 1250 cargas de polen, dos por cada ave, mediante el uso de redes de niebla. Todos los colibríes capturados se identificaron según especie, edad y sexo; además se determinó su tamaño. Con una gelatina especial, cuidadosamente se recogió polen del pico, la cabeza y el plumaje. Se examinan con un microscopio y se compararon con 625 muestras de referencia.

  

Para los experimentos con soluciones de sacarosa, se usaron comedores artificiales, que se variaron en cuanto a longitud y curvatura. De esa manera se determinó la relación de las aves estudiadas con la morfología de las flores artificiales, y que se complementó con las observaciones con flores naturales. Para el desarrollo de las metodologías, han colaborado 15 estudiantes de la UNED y otras instituciones.

  

Además del aval de la UNED y el BIK-F, el estudio cuenta con el apoyo del German Academic Exchange Service (DAAD en alemán), la Organización de Estudios Tropicales (OET), el Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT) y el Centro de Investigación en Estructuras Microscópicas (CIEMic) de la Universidad de Costa Rica (UCR).

  

El proyecto de investigación se gestó en el 2010. Durante ese año, se definieron los sitios por estudiar y la metodología; posteriormente, el trabajo de campo inició en enero del 2011. En este momento, se analizan las muestras de polen y los vídeos. Para el 2012 está previsto el trabajo de campo durante la época seca, entre febrero y principios de mayo, para comparar los resultados.

  

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