“En Costa Rica no es viable financiar propiedad intelectual”

 

 

(De izq. a derch) Rodolfo Alfaro, Mario Rivera y Velia Govaere.

 

Así sentenció la realidad nacional en esta materia Mario Rivera, gerente general del Banco de Costa Rica, durante la conferencia "El valor de la propiedad intelectual" organizada por el Observatorio de Comercio Exterior (OCEX), adscrito a la Vicerrectoría de Investigación y la Maestría de Propiedad Intelectual del Sistema de Estudios de Posgrado (SEP) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).

    

En la actividad participó también Velia Govaere, directora del observatorio. Ella se refirió a la existencia de tres generaciones de discusión moderna de los derechos de la propiedad intelectual en Costa Rica.

  

De acuerdo con Govaere, la primera generación surgió torno a la implementación del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio (OMC), agudizada socialmente con la discusión nacional en relación con la incorporación del capítulo 15 del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centro América (DR-CAFTA).

 

“La discusión se polarizó entre las ventajas y los inconvenientes inherentes a la adhesión del país a la OMC. Por una parte, estaba el rol decisivo que tienen los derechos de la propiedad intelectual para la innovación y el desarrollo de tecnología, por otra, la inequidad existente en el acceso a patentes entre los países que los producen y los países en desarrollo que los necesitan para su progreso. El debate desapareció de la palestra pública cuando nuestro país implementó en su legislación, las normas mínimas de la OMC”, dijo Govaere.

 

Una segunda generación de debate inició con la impugnación de los procesos de penalización de las infracciones a los derechos de la propiedad intelectual. En esta ocasión, la discusión se dividió entre quienes buscaban eliminar de los procesos penales el principio básico de lesividad y quienes llamaban a la coherencia con el ordenamiento jurídico nacional, en relación con las sanciones de observancia del ADPIC y del capítulo 15 del DR-CAFTA.

  

La académica aseguró que, actualmente, se vive la tercera generación de debate y análisis. Consiste en la operatividad de los derechos de la propiedad intelectual, en la cuantificación de sus costos y de su valor, y en los mecanismos financieros que deben considerarse para tener acceso a patentes como parte integral de los costos de operación de una empresa.

 

  

 

Rodolfo Alfaro, coordinador de la Maestría de Propiedad Intelectual de la UNED, expuso acerca de la administración del capital intelectual. Entendido como el capital de las empresas conformado por los activos intangibles identificables. Según las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC), son aquellos que se pueden traspasar con la empresa como marcas y patentes, y los que no se pueden traspasar por ser no identificables como cuota de mercado y acceso al crédito.

 

Alfaro dijo que en materia de administración de negocios, algunas empresas suelen centralizar los aspectos de propiedad intelectual y otras descentralizar. Eso depende de cada una, pero el principio que debe seguirse es la complejidad del asunto, a mayor complejidad debe haber mayor centralización.

  

Durante su intervención, enumeró una serie de temas que deben considerarse a la hora de instaurar una empresa, por ejemplo: cotizar en bolsa acciones representativas de su capital, asegurar contra errores y emisiones, y tratar de disminuir los riesgos.  

  

Agregó: “cuando una empresa tiene éxito en un elemento de la propiedad intelectual no debe agotarse en este. Debe ampliar el rango, seguir produciendo elementos derivados”.

 

Mario Rivera, gerente general del Banco de Costa Rica, habló acerca del financiamiento en materia de propiedad intelectual. Fue enfático en asegurar que en este momento no es viable financiar propiedad intelectual en Costa Rica.

  

“Para el sistema bancario nacional el tema de propiedad intelectual es relativamente nuevo. A esto se suma que la concesión crediticia está regulada por la legislación. Quiere decir que para otorgar un crédito a un nuevo proyecto, este debe estar respaldado por bienes tangibles y además comprobar que la idea es viable y sostenible”, expresó el banquero.

 

Entonces, según planteó, el problema no es la falta de dinero sino de regulación. Aseguró que mientras no haya una diferenciación en la regulación de los créditos tradicionales y no tradicionales, es poco probable que se pueda inyectar suficiente dinero para desarrollar las ideas innovadoras que el país requiere.

  

No obstante, comentó que pueden existir algunas alternativas para obtener financiamiento que el país debe desarrollar. Dichas posibilidades de crédito están relacionadas con fondos de capital semilla.

  

Rivera explicó: “estos fondos se desarrollan por lo general en Estados Unidos y Europa; podrían inyectarse al país mediante los bancos y estos por medio de convenios con diversas instituciones identificarían aquellas ideas que potencialmente pueden generar un valor económico y productivo para el país”.

 

Rivera reiteró que partiendo del esquema actual de concesión de créditos es poco lo que se puede hacer; sin embargo, se refirió a algunos desafíos y fortalezas en torno al tema.

  

En cuanto a los desafíos, el especialista cree necesario generar un cambio en el marco legal, fundamentalmente en cuanto a la regulación bancaria, crear fondos específicos para el desarrollo de la propiedad intelectual y desarrollar una estrategia integral de país para potenciar la propiedad intelectual.

  

Las fortalezas que vislumbra son: los recursos externos, los centros de investigación existentes, la capacidad del recurso humano. Apuntó también la necesidad de fomentar más el emprendedurismo.

  

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