Celedonio Ramírez Ramírez: universitario de corazón, visionario de la educación a distancia

El próximo 10 de setiembre en la Sala Magna del Paraninfo, el Consejo Universitario entregará el reconocimiento de Profesor Emérito a Celedonio Ramírez

Por Evelyn Gutiérrez Soto

Celedonio RamírezA pocos días de otorgársele el título de Profesor Emérito, Celedonio Ramírez Ramírez se prepara para recibir la distinción recordando momentos que han marcado su vida en la que fue su casa, la Universidad Estatal a Distancia (UNED), donde tuvo injerencia visionaria en el quehacer de la casa de estudios superiores.

Ramírez Ramírez se sumó al reto y sueño de los costarricenses de consolidar la Universidad de todos y para todos, gracias a la presencia de esta en las comunidades, mediante los centros universitarios.

Su trayectoria en la universidad abarca el haber asumido diversas funciones como director de centros académicos, director de docencia, director de producción académica y rector, así como profesor de la UNED durante varios periodos, lo que le permitió cosechar una vasta experiencia en diversos campos del conocimiento.

Acontecer conversó con el exrector de la UNED para conocer de cerca al hombre que hizo camino al andar, en el ámbito de la educación a distancia.

¿Cómo ha recibido la noticia acerca de su nombramiento como profesor emérito de la UNED?

Bueno, la he recibido con mucha alegría pues yo nunca me esperaba algo así. Recuerdo que se habló de la figura del profesor emérito en la UNED casi desde que comenzó su quehacer y que una miembro del Consejo Universitario presentó un proyecto en el cual se aprobó que hubiera Profesor Emérito en la UNED. Es un honor, ya que hay Profesores Eméritos en las más distinguidas universidades del mundo como Oxford, Harvard, Yale y aquí la Universidad de Costa Rica (UCR), tiene varios Profesores Eméritos muy distinguidos. Yo jamás me imagine que me iban a conceder un honor como este.

Pionero de la educación a distancia en Costa Rica, ¿cómo fueron sus inicios en la UNED?

Primero tengo que comentar que antes de que naciera la UNED, me di cuenta de que había educación a distancia, por primera vez, cuando me dirigía a un colegio en Estados Unidos que se llamada Prospect Collegue. Fui a un seminario en Columbia Maryland y una de las exposiciones que presentó uno de los especialistas en educación fue de surgimiento gradual, de lo que llaman la universidad del mundo, idea que me impresionó. Cuando regresé a Costa Rica no tenía idea de que iba a trabajar en esto. Vine porque la UCR y sobre todo porque el padre Núñez me pidió que contribuyera con la fundación de la Universidad Nacional (UNA). Ahí pasé casi de inmediato a ser miembro del Consejo Universitario y en ese consejo está nada menos que Fernando Volio, quien nos cuenta que hay una comisión en la cual está asistiendo y que está planeado desarrollar una universidad a distancia. En 1976, nos informan que fue aprobada la Ley de Creación de la UNED y que solo falta que el presidente firme, hecho que se hace realidad el 3 de marzo de 1977.

Cuando era profesor de lo que se llamaba en la Escuela de Educación, Innovaciones educativas en 1977, tuve la oportunidad de participar por el cargo de rector en la UNA, ya que el padre Núñez no propuso su nombre para un segundo periodo en dicho puesto.

Entonces, un grupo de compañeros me insta a que me postule como rector en la UNA, y yo antes de hacerlo fui a hablar con una persona que fue mi primer jefe, Francisco Antonio Pacheco, y le consulté: “Mire, ¿qué piensa usted de mi postulación como rector?”, a lo que respondió diciendo: “Yo veo muy difícil que gane y si no gana, se viene a trabajar en la UNED”. El (Pacheco) me invitó (Pacheco) a trabajar en la UNED, ya que perdí. Y empecé a trabajar en diciembre de 1977 en Centros Académicos. La UNED estaba en la fase organizativa y empecé a realizar varias tareas.

Innovar en educación a distancia ha sido uno de los paradigmas de la universidad. ¿Cuáles fueron sus aportes en ese apartado?

Nos tocó organizar la docencia universitaria de la UNED. La verdadera educación a distancia, cómo enseñar, evaluar a distancia, así como la promoción del estudiante. Ahí fuimos en parte determinando qué debíamos hacer y en la práctica aprendiendo que a los estudiantes les iba bien en ciertas cosas y en otras no. Nos sorprendía que los estudiantes pudieran en realidad estudiar sin profesor; entonces, la administración superior ponía más atención a la cuestión de las unidades didácticas. Sin embargo, nos fuimos dando cuenta de que el tutor era vital para los estudiantes y los centros universitarios, que fue uno de mis aportes y que iniciamos con 20.

¿Cómo rector (1986-1999) ¿cuáles fueron los retos que tuvo que enfrentar para sacar avante la institución, no solo desde la óptica de la academia, sino también desde la administración?

Fueron muchos los retos. Se tuvo que trabajar mucho en la parte académica. También hubo un cierto sentido de inferioridad con respecto a las otras universidades porque estábamos muy por debajo con respecto a los salarios. Por eso, junto con Fernando Durán Ayanegui, planeamos la primera huelga y nos dieron como 200 millones de colones a las universidades.

Un segundo problema era que el tutor, inicialmente, no se requeriría que fuera ni siquiera bachiller, y pusimos una meta por la que los tutores fueran bachilleres y en mi segundo periodo llegaran a contar con una maestría.

Otro asunto importante, es que nosotros trabajábamos básicamente en colegios y escuelas donde nos permitieran entregar los textos. Por eso, uno de los objetivos que me propuse fue que contáramos con un lugar digno donde se atendiera a los alumnos. Eso se logró gracias a los centros universitarios y, sobre todo, la construcción de la sede central de la Universidad, una obra que realizó en mi administración.

Durante su trayectoria académica ha ostentado diferentes puestos en organizaciones como la Asociación Iberoamericana de Educación Superior a Distancia (AIESAD) y el Consorcio Interamericano de Educación a Distancia (CREAD) en representación de la UNED. En este contexto, ¿cuáles fueron sus aportes en esa instancia en cuanto al desarrollo de la Universidad?

En el caso de la AIESAD, fui vicepresidente y uno de los proyectos que teníamos ahí era el establecer una acreditación de la educación a distancia con un sistema de educación, no como el Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES), sino como un sistema de educación a distancia, y me parecía más conveniente. Con SINAES, trabajé para que se nos permitiera evaluar la educación a distancia tomando en cuenta la modalidad que es y con criterios de evaluación de esta modalidad.

También fue vicepresidente y luego presidente del CREAD; logré que varias apoyaran financieramente.

Finalmente, Ramírez Ramírez se prepara para recibir junto con su familia y amigos el título de Profesor Emérito, reconocimiento merecido a la labor universitaria que marcó un antes y un después en la UNED.

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