Voces de mujeres que desde la óptica de la espiritualidad cuentan sus historias de vida

El Centro de Comunicación Voces Nuestras recopiló los relatos de las vivencias de las mujeres mesoamericanas

El CICDE asumió el reto de investigar los relatos desde el ámbito de la espiritualidad siguiendo la teoría feminista de la interseccionalidad

Por Evelyn Gutiérrez Soto

Dagoberto NúñezEl Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE) de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) presentó el informe de investigación: Mujeres y espiritualidades desde violencias interseccionales, el cual recoge y analiza de forma integral los relatos de las mujeres mesoamericanas generados en el marco de los certámenes realizados por el Organismo No-Gubernamental (ONG) Voces Nuestras entre los años 2002 al 2013.

El objetivo de la investigación permitió establecer la principal matriz de naturaleza, estructura y funciones socioculturales de espiritualidades en los testimonios de mujeres participantes de los certámenes mesoamericanos y su vínculo con el enfoque central de género que en el estudio se concentra bajo el análisis y enfoque de las interseccionalidades, que es el estudio de las identidades sociales solapadas en sus sistemas de opresión, dominación o discriminación.

La investigación fue realizada por Dagoberto Núñez Picado con la colaboración y acompañamiento de Andrey Pineda Sancho, Patricia Oliva Barboza y Patricia Molina Espinoza, a través de la línea de investigación Axiología Religiosa. Los investigadores se dieron a la tarea no solo de recopilar las historias de las féminas sino realizar un análisis desde el ámbito de la teología política y feminista.

Núñez Picado procuró rastrear, desde una perspectiva interseccional, no solamente las múltiples violencias y opresiones presentes en la vida de las narradoras, sino también los testimonios de liberación y empoderamiento retratados por cada una de ellas. Al respecto manifestó: “la investigación articula dos temáticas que suelen disociarse, tanto por parte de los estudios feministas como por parte de las teologías al uso, por una parte, la temática de las violencias interseccionales y por otra parte las espiritualidades”.

En esta misma línea señaló el investigador que se suele hablar de espiritualidad de un modo elitista, puritano y azucarado, el asunto parece de otro mundo. No se habla, para nada, a propósito del tema, de las ácidas realidades afectivas que padecen las grandes mayorías. Concretamente, mujeres. Entre ellas, las más avasalladas por hombres que reproducen con muy sospechosa fidelidad al régimen patriarcal que les cobija en sus micropolíticas de violencia cotidiana.

Por otra parte, Andrey Pineda Sancho señaló que “la investigación abona importantes insumos para comprender tanto los contextos de violencia y opresión en los que se desenvuelven las mujeres mesoamericanas de hoy, como los mecanismos o las prácticas de resistencia que estas desarrollan con el fin de hacerles frente. Este esfuerzo comprensivo por sí mismo revela un compromiso de carácter político, pues devela los grandes retos que, como sociedades, aún tenemos en materia de justicia e igualdad social, Derechos Humanos, y de consecución del bienestar colectivo. La investigación tiene el mérito de identificar, en la propia voz, letra y vida de mujeres de toda la región, las múltiples formas de violencia que son ejercidas sobre los cuerpos femeninos, pero también las fuentes de las que estas provienen: Estado, patriarcado, sistema económico, vida íntima y afectiva, entre otras”.

A la actividad se sumó Silvia Regina de Lima Silva del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) y Pablo Ramírez Solano del Instituto de Estudio de Género (IEG) de la UNED quienes brindaron una retroalimentación a los investigadores.

La investigadora señaló que contar historias es una forma liberadora puesto que las mujeres se atreven no solo a relatar sus vivencias sino a compartirlas. Señaló la importancia del trabajo con la interseccionalidad, puesto que es fundamental para trabajar con cualquier análisis que se haga con mujeres. Alabó la labor realizada por los investigadores, pues según la experta provoca un diálogo entre diferentes disciplinas de las ciencias sociales que enriquecen la investigación y que para este caso son importantes para la teología y viceversa.

Por otra parte, Ramírez Solano recalcó la importancia de la investigación ya que los relatos de las mujeres permiten conocer sus realidades. En este contexto, según el especialista “la espiritualidad hegemónica tiene un componente patriarcal lo que ha hecho a lo largo de la historia oprimir el cuerpo de la mujer que es teología política de lo profano y precisamente se aleja de la espiritualidad dualista y purista que viene de afuera de lo dicho a las mujeres a lo largo de la historia, lo que tiene que hacer tratando de ocultarla para no permitirle conocerse”.

El evento contó con un nutrido público que siguió atentamente la intervención de los académicos.
Para mayor información acerca del tema puede comunicarse con los investigadores al número telefónico 2253-6008, ext. 119, o mediante las siguientes direcciones de correo electrónico: Dagoberto Núñez: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y Andrey Pineda: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

Resumen de la investigación

En la historia de vida de las mujeres mesoamericanas observamos una grave separatividad de ellas como “sujeto”: su subjetividad escindida crea la ilusión de una existencia “para otros(as) y no “para sí”. En términos de espiritualidades esto se traduce en una negación de identidad porque la mujer está sumida en circunstancias que absorben su vida y que le impiden verse a sí misma como fuente de espiritualidades. Por lo tanto, nuestro enfoque de espiritualidad habla del “cuidado de sí” de las mujeres, como eje de su contestación a la sistemática aplicación de violencias interseccionales de que son víctimas dentro del sistema sexista, clasista, extraccionista, neocolonial, clerical, discapacitofóbico, adultocéntrico, racista y diversifóbico. Cuando se cita el “cuidado de sí” como núcleo de esta espiritualidad se debe tener en cuenta el contexto de la tipología siguiente que le otorga un sentido bien acotado.

La autotrascendencia o “cuidado de sí” refleja una condición en que una mujer desarrolla sus respuestas espirituales ante la violencia-interseccional: como síntesis del origen y desarrollo de esa violencia observamos cuatro tipos de respuestas de espiritualidad de las mujeres mesoamericanas: en el dualismo cuerpo alma se ofrece una respuesta de reproducción de dicha violencia sin ningún cuestionamiento; en el orden de la inmanencia abierta sí se produce un cuestionamiento a la violencia experimentada; en el de inmanencia cerrada aunque hay una respuesta de cuestionamiento a la violencia, no se alcanza el nivel de cuestionamiento que alcance la autotrascendencia de la situación de violencia y finalmente la respuesta de “cuidado de sí” es un punto de partida de autotrascendencia particular porque la violencia ejercida en contra del cuerpo, del emocionar y de la vida comunitaria de una mujer, es detectada y confrontada consciente y abiertamente por ella. No así en las otras formas de espiritualidades antecedentes.

Emerge así una espiritualidad que responde a tres cuestiones básicas en la unidad compleja de la conciencia de estas mujeres:

¿Cuál es mi fuente de autoridad espiritual? Aquí se centra el análisis en dos ámbitos de referencia y debate. Por una parte, dicha fuente puede ser exógena (del “olvido de sí” o puede ser endógena (del “cuidado de sí”). La oposición principal no es entonces egocéntrica sino una recuperación de sí misma que ha estado olvidada o relegada por la violencia experimentada.

¿Qué rasgos tornan inteligibles mis fuentes de autoridad espiritual? Los esquemas de certidumbre pueden justificarse desde un patrón solo racionalizador o bien pueden justificarse desde ámbitos de emocionalidad, de corporalidad o comunalidad por parte de las mujeres. Los tres aspectos dan cuenta de lo que denominamos una espiritualidad del “cuidado de sí”.

¿Qué acción-proyecto de vida orientan mi espiritualidad? Aquí la clave interpretativa general interroga en qué medida es que la respuesta de espiritualidad excluye o no la violencia padecida o experimentada. Podríamos interrogar, ¿por qué el “cuidado de sí” no antagoniza con el “cuidado de otras/os”? La respuesta es que en el proyecto de vida que la persona abraza no solo se incluye sus dimensiones de vida comunitaria, su emocionalidad y su corporalidad, sino que, además, estas dimensiones son vividas en común con otras personas y, por definición y, en consecuencia, su espiritualidad “del cuidado de sí” tiene alcances para esas otras personas con las cuales se comparte corporal, comunitaria y emocionalmente.

En este caso el encuentro consigo misma como fuente de autoridad espiritual resulta indispensable para discernir tanto la fuente de espiritualidad como sus esquemas de certidumbre, también da impulso a sus proyectos de vida: de lo contrario ella sigue quedando fuera de su más íntima realidad humana, base de su más profunda identidad espiritual.

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