Ya viene el II Taxatón en La Sabana

Científicos en diferentes áreas de conocimiento tomarán La Sabana durante más de 24 horas en el segundo inventario de biodiversidad en el Parque

En marzo pasado, se encontraron 341 especies, entre ellos tres especímenes de murciélagos

Por Karol Ramírez Chnchilla.

En marzo pasado, científicos costarricenses realizaron por primera vez un conteo de especies en La Sabana que, en 24 horas, determinó la existencia de 341 especies, entre flora y fauna. En aras de documentar la biodiversidad en el parque durante la época lluviosa y aportar en la rehabilitación eco-sistémica del lago artificial de La Sabana, se realizará un nuevo Taxatón este 4 y 5 de noviembre.

Esta tarea es liderada por el Proyecto Huella Verde-UNED, que presentó la iniciativa ante la Comisión de Rearborización del Parque Metropolitano La Sabana. El I Taxatón fue realizado por expertos de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), la Asociación Ornitológica de Costa Rica, la Escuela de Biología de la Universidad Nacional, la Red Estudiantil de Restauración Ecológica de la UNED y especialistas independientes, con el apoyo de Scotiabank y el ICODER.

Para este noviembre, nuevamente unen esfuerzos fuerzas vivas en el tema ambiental. La próxima semana participarán en el II Taxatón 36 personas entre funcionarios y estudiantes de la UNED, entre ellos la Red Estudiantil de Restauración Ecológica y universitarios de la asignatura de Manejo de Vida Silvestre, quienes harán su práctica de campo en este contexto.

Mery Ocampo Araya, Investigadora y coordinadora del Proyecto Huella Verde-UNED, comentó que también apoyarán las acciones estudiantes de la Universidad Técnica Nacional (UTN), de la Earth, del Campus CR – Monteverde de la Universidad de Georgia, así como funcionarios de la IRET-UNA, y funcionarios y estudiantes de la Escuela de Geografía de la Universidad de Costa Rica (UCR). Estará presente también una estudiante mexicana que hace su maestría en la UCR y se especializa en Libélulas.

En este II Taxatón se trabajarán macrohongos, insectos (mariposas, escarabajos, libélulas), caracoles, aves, mamíferos incluyendo murciélagos, reptiles, anfibios y macroinvertebrados acuáticos.

“Es importante mencionar que el lago será protagonista, vamos a monitorear calidad del agua, sedimentos, peces, camarones y otras variables, pues se pretende también hacer aportes en información para la rehabilitación eco-sistémica del lago artificial de La Sabana”, dijo Ocampo Araya.

I Taxatón en números. Ocampo Araya califica como exitoso el primer conteo hecho en La Sabana. “Estamos muy sorprendidos de los resultados, en particular de los monitoreos nocturnos, que nos permitieron identificar a 3 especies de murciélagos en el Parque. Estas especies se alimentan principalmente de frutos e insectos y su presencia evidencia el éxito de la rearborización de La Sabana”, acotó.

Durante 24 horas, el I Taxatón recopiló los siguientes resultados:

Plantas: 284 especies distintas, de las cuales 219 corresponden a árboles y 65 a diferentes hierbas.
Aves: 43 especies identificadas en los dos días.
Insectos: 3 especies de libélulas, 2 de moscas que habitan en el lago en estados larvales,
Crustáceos: 1 tipo de camarón de origen asiático.
Mamíferos: 3 especies diferentes de murciélagos, una especie de zarigüeya y una de ardilla que es bastante común.
Moluscos: 3 especies de caracoles.
• En total durante el conteo de dos días se obtuvieron 341 especies.

Lisseth Villalobos, de la unidad de Gestión de Proyectos del ICODER, señaló que “el trabajo en equipo a nivel científico que se ha venido desarrollando en el Parque Metropolitano La Sabana, ha sido sumamente interesante, ya que ha permitido fortalecer el trabajo técnico que se deriva del Proyecto de Rearborización. Queremos que La Sabana sea un aula abierta al público, que los visitantes aprecien y valoren nuestro pulmón capitalino, que presenta un enfoque integral en el tema de biodiversidad y, adicionalmente, se convierta en un ejemplo a seguir a nivel nacional en el fortalecimiento del trabajo con la empresa pública y privada, para hacer que las cosas sucedan”.

“Nuestro compromiso es y seguirá siendo convertir La Sabana en un verdadero bosque urbano con una amplia representación de la gran biodiversidad presente en Costa Rica. Nos sentimos muy orgullosos de complementar este Proyecto de Rearborización con un esfuerzo de ciencia ciudadana y que además ofrece importante información biológica para la administración del Parque”, apuntó por su parte Rocío Zamora, gerente de Relaciones Públicas de Scotiabank.

El grupo de especialistas que participó en el primer monitoreo recorrió toda el área perimetral del Parque, así como los sectores que han sido rearborizados, de tal manera que se hizo una búsqueda intensiva de especies de aves.

La actividad contempló el uso de redes de niebla, redes de golpe, guantes de cuero, jaulas, mesa de trabajo, sillas, bolsa de lona, libro de identificación, regla, lupa, lámpara de cabeza, baterías AA y AAA, cámara fotográfica, binoculares, estereoscopios, tijeras podadoras, cinta topográfica, entre otras cosas.

Cabe destacar que el proyecto de rearbolización del Parque Metropolitano La Sabana pretende convertir al emblemático “pulmón capitalino” en el ecosistema ideal para que especies nativas desarrollen su ciclo de vida dentro del parque. En esta tarea participan desde abril del 2011 Scotiabank en alianza con el ICODER, con la colaboración de instituciones como el SINAC, el Ministerio de Justicia, la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) y Preserve Planet.

Para la rearborización se realizó un estudio a 6.498 árboles, para así hacer la escogencia más adecuada. El trabajo de campo contempló también entre cosas, un censo, análisis fotográfico, estudio de suelos, estudio fitosanitario del área de protección del lago, zonificación del parque e identificación de especies.

El Parque Metropolitano La Sabana ha sido catalogado por especialistas forestales como un “desierto verde” pues a pesar de que cuenta con esa cantidad de árboles a lo largo y ancho de sus 64 hectáreas, la mitad de ellos no están en buen estado, pues en su mayoría son especies exóticas y con el paso de los años se han ido enfermando y dañando.

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