Estudio sobre la educación superior son imprecisos, asegura el CONARE

Estudio sobre la educación superior son imprecisos, asegura el CONARE

Datos emitidos por la Academia de Centroamérica no corresponden a información real de las Universidades Públicas

Investigación utilizó la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) de 2016, instrumento que no ha sido diseñado para hacer estimaciones de matrícula y otras variables de educación superior

Por: Renzo Kcuno Aimituma

El Consejo Nacional de Rectores (CONARE) refutó el estudio que realizó la Academia de Centroamérica acerca de la educación superior, e indicó que los datos que arroja el informe ¿Cuánto cuesta y qué produce la Educación Universitaria Estatal en Costa Rica? son imprecisos y carecen de rigor investigativo.

Para abordar este tema, el CONARE llevó a cabo la mesa redonda “Análisis de los resultados del estudio sobre educación superior estatal de la Academia de Centroamérica”, en el que participaron representantes de las Universidades Públicas, Estado de la Nación y de la Academia de Centroamérica.

Quienes conformaron la mesa de panelistas fueron Edna Camacho Mejía, presidenta de la Academia de Centroamérica; Miguel Loría Sagot, investigador de la Academia de Centroamérica; Gabriela Arguedas Chavarría, profesora de la Escuela de Filosofía de la Universidad de Costa Rica (UCR); Magaly Rodríguez Pineda, estadística de la Oficina de Registro de la Universidad nacional (UNA) y Marcela Román Forastegui, investigadora del Estado de la Nación.

Para Gabriela Arguedas Chavarría, profesora de la Escuela de Filosofía de la UCR, el informe que presenta la Academia de Centroamérica tiene importantes debilidades, tanto metodológicas como conceptuales, “por ejemplo, el indicador de costo es una información errada, porque parte de una premisa errada, ya que dividir el presupuesto FEES entre el número de estudiantes es metodológicamente pobre y equivocado, pues deja por fuera indicadores importantes como la investigación y la acción social”.

“El modelo de universidad también lo obvia, pues las universidades estatales no se pueden comparar con las universidades privadas que hacen sólo docencia. En ese sentido, el indicador de producción no puede ser solamente la cantidad de graduados, ya que las U Públicas tienen como ejes transversales de la educación la docencia, la investigación y la acción social; sin embargo, el informe no muestra eso, y no lo incluye como parte de los indicadores de producción”, afirmó Arguedas Chavarría.

En el documento que dio a conocer la Academia de Centroamérica el mes pasado, se señala que existen ocho debilidades de la educación superior pública. Cabe destacar, que la investigación hecha por la Academia de Centroamérica utiliza la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) de 2016, instrumento que no ha sido diseñado para hacer estimaciones de matrícula y otras variables de educación superior.

Entre los hallazgos obtenidos por la Academia de Centroamérica se destacan:

1. Ha crecido más rápido la inversión financiera para la educación superior estatal que la matrícula y el número de diplomas.
2. Existe inequidad: la mayoría de quienes ingresaron a las universidades públicas son de los hogares con mayores ingresos en el país.
3. Hay una concentración de sedes universitarias en la Región Central del país.
4. También existe un desequilibrio en la oferta académica: hay más carreras de ciencias sociales y educación que ingeniería o ciencias básicas.
5. Menos del 20% de las carreras están acreditadas, “cifra que luce relativamente baja como indicador de la calidad de la educación”.
6. No hay indicadores estandarizados entre universidades estatales, lo que dificulta su análisis.
7. Existe un potencial de generación de ingresos no explotado.
8. La distribución del dinero para universidades públicas no responde a ningún criterio técnico, sino a patrones históricos.

Dicha información fue descalificada por el CONARE, donde se indica que el estudio de la Academia de Centroamérica plantea el tema de acceso a la educación superior pública, basado en el análisis de los quintiles. Sin embargo y de acuerdo con datos del Estado de la Educación, en el 2010 y 2016 se muestra que la mitad de las personas que asisten a las universidades públicas pertenecen a los tres primeros quintiles, que corresponden a los estratos socioeconómicos más bajos. Además, el acceso de los quintiles más bajos a la educación superior ha ido en aumento, durante el período 2010-2016.

El análisis realizado por el CONARE destaca que:

Los avances en el acceso en la educación superior dependen no solo de las posibilidades y estrategias que las universidades públicas ejecuten, sino también de atender y resolver una situación estructural del sistema de la educación en general, particularmente primaria y secundaria, reduciendo la inasistencia y mejorando la promoción que asegure la posibilidad de acceso a la educación superior.

Una variable importante para evaluar la equidad del acceso a la educación superior, es:

El colegio de procedencia de los estudiantes que ingresan a las universidades estatales que aplican examen de admisión. Para el 2016, 83% de estudiantes nuevos en las universidades públicas con prueba de admisión son procedentes de colegios públicos.

En el caso de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), dicha institución presenta un sistema de admisión abierto, permitiendo a cualquier bachiller de educación media, acceder a realizar estudios universitarios. Adicionalmente, cuenta con acciones concretas para brindar acceso a poblaciones con discapacidad, privados de libertad y estudiantes que se encuentran en territorios indígenas.

En la actualidad, la población estudiantil de la UNED está conformada en su mayoría por mujeres, quienes representan el 63%. Asimismo, se destaca que la cobertura universitaria es total, ya que se encuentra ubicada en todas las regiones del país con 38 centros universitarios.

Otro de los puntos que señala CONARE del estudio de la Academia de Centroamérica es el análisis de un solo componente de la gestión de las universidades públicas, lo que muestra una visión sesgada de lo que realizan e invierten.

La Academia de Centroamérica analiza parcialmente el componente de docencia y no perfila a las universidades estatales en la atención integral que ofrece al estudiante: atención de salud, alimentación, hospedaje, entre otros servicios; ni el trabajo en investigación, programas de extensión y acción social, vida estudiantil, atención de la población con alguna discapacidad, cursos de nivelación, becas, entre otras acciones que distingue el enfoque de la educación superior pública.

En el Informe Ejecutivo de seguimiento y monitoreo al PLANES 2011-2015, OPES-CONARE, se muestra que el porcentaje de estudiantes de primer ingreso matriculados en las universidades estatales para los años 2010-2015 representa un 50% para las sedes centrales y 50% para sedes regionales.

Según Miguel Loría Sagot, investigador del estudio, el informe se elaboró con datos que no están estandarizados, mismos que no permiten ser comparados entre sí.

“Lo que hicimos fue recoger datos públicos, nosotros no elaboramos esa información, sino que la recopilamos de lo que las universidades ponen en sus informes. En ese sentido hay que ser claros, la investigación no es errónea, sino que nos basamos en lo que las universidades emiten, y nosotros tomamos lo que existía hasta ese momento. Nuevamente hago énfasis en que el problema no está en el estudio como tal, sino en la forma que se preparan estos datos, los cuales no permiten comparaciones generales, pues cada universidad revela indicadores de manera distinta, es decir, que los informes de universidades públicas no están estandarizados”, afirmó Loría Sagot.

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