Cosecha de agua: alternativa para la supervivencia

Este reservorio de agua tiene una extensión de siete hectáreas y abastece a casi 100 de sembradío en época de invierno. La realidad del agro costarricense cambió considerablemente producto de las variaciones climáticas que experimenta el mundo, dicha transformación no fue positiva y los pronósticos no son alentadores.

 

   

 

El Niño, uno de los fenómenos climáticos que ocasiona mayores secuelas, forma parte de este nuevo contexto desde hace varios años, ha ocasionado cambios en la circulación atmosférica, calentamiento global del planeta, aumento en la temperatura de las aguas costeras y disminución de las precipitaciones, entre otras consecuencias.

 


En los últimos años, las sequías le han provocado al agro costarricense más de 1000 millones de colones en pérdidas y la devastación de miles de hectáreas de cultivo.

 


Lo que más preocupa a los productores agrícolas es que, según pronósticos del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), la influencia del fenómeno de El Niño persistirá hasta marzo y abril del próximo año, por lo tanto, el país experimentará temperaturas cálidas y déficit en las precipitaciones, lo que prolongará las sequías.   

Ante este panorama, el Centro Mesoamericano de Desarrollo Sostenible del Trópico seco de la Universidad Nacional, esa casa de estudios y la Universidad Estatal a Distancia (UNED), realizaron este mes el I Seminario internacional Cosecha de Agua de lluvia como mecanismo para fortalecer la seguridad alimentaría en la región Chorotega.

Este encuentro tenía como objetivo intercambiar experiencias con países latinoamericanos sobre cosecha de agua, con miras a implementar dichas iniciativas en nuestro país, así como fortalecer las existentes y generar propuestas para incentivar la cultura de cosecha.

Además, pretendía fomentar la seguridad alimentaria a través de los reservorios de agua. “La idea es generar desde las universidades  investigación para crear una tecnología acorde a las necesidades de la región, posterior a ello deberá extenderse a los entes encargados del fomento de la producción agrícola MAG, IDA y SENARA, para que estas instituciones lo pongan en práctica con los agricultores”, aseveró David Morales, director del CEMEDE.

Cosecha de agua ¿novedad o práctica milenaria?

La recolección y cosecha de agua es una práctica  milenaria, anterior a 8,000 a 4,000 a.c en el Valle del Río Jordán, se establecieron comunidades que desarrollaron una arquitectura con construcciones de piedra, comentó el Dr. Manuel Anaya, coordinador del Centro Internacional de Demostración y Captación en aprovechamiento de agua de lluvia (CIDECALLI) México, quien participó en la actividad como conferencista principal.

El Dr. Anaya expuso la situación mundial en relación con la escasez, la recolección  y la cosecha de agua. En India, por ejemplo, unas 19 ciudades enfrentan situaciones de creciente escasez de agua; en ciudades como Chennai y Nueva Delhi los Sistemas de Captación de Agua de Lluvia (SCALL) son obligatorios. Por otro lado, China ha implementado un sistema de captación que está suministrando agua a cinco millones de personas y 1.18 millones de cabezas de ganado; Japón también está implementando sistemas de captación.

Bangladesh, Tailandia, 15 estados de EUA, Canadá, Brasil y Honduras, también han implementado sistemas de recolección, según lo mencionó el experto.

Expuso que en Nicaragua, por ejemplo, tan sólo el 28% de la población rural tiene acceso al agua, razón por la cual se han construido cisternas para el almacenamiento de este líquido que permita cubrir la necesidad de consumo de agua potable.

Los Sistemas de Captación de Agua de Lluvia representan una opción tecnológica no compleja, económica y ecológica para abastecer en cantidad y calidad con este recurso vital a las poblaciones. Puede hacerse mediante bolsas especiales o cisternas revestidas con una geomembrana y puede almacenarse en ellas tanto aguas pluviales como fluviales.

La situación de Costa Rica

Según lo expusieron los expertos Costa Rica tiene tres veces más agua que China, por otra parte, a excepción de la situación actual, las precipitaciones durante seis meses del año son importantes en volumen, condición que convierte al país en candidato idóneo para cosechar agua.

Los usos que puede dársele al agua de lluvia, particularmente, son: purificada para consumo humano, consumo animal, producción vegetal,  invernaderos y destilada para laboratorios, entre otros.

Esta técnica puede desarrollarse en el trópico seco y en el trópico húmedo. En Limón, hay regiones con dos mil milímetros de precipitación media anual y la gente no tiene acceso al agua potable en su totalidad, lo que implica que a pesar de la gran cantidad de agua pluvial “se debe hacer frente a la demanda de la población y ofrecerles agua en cantidad y calidad con sistemas de potabilizacion y purificación, almacenando previamente el agua de lluvia”, dijo Anaya.

Anaya, enfatizó en que gran porcentaje de las casas costarricenses, cuentan con la estructura ideal para la captación de agua, hizo referencia a las canaletas y las tuberías, asegura que sólo falta incorporar un mecanismo de almacenamiento.

En la región Chorotega, Cartago, y Pacífico central, entre otras, se han implementado reservorios de agua para la producción de ornamentales, ganadería y cultivo de granos.

En Nicoya, cantón guanacasteco sede del Seminario, los participantes visitaron  un reservorio de salvamento para producción de arroz en Finca La Cueva, ubicada en San Lázaro. Su propietario, Víctor Delgado, tiene 30 años de vivir en la zona tratando de pasar su finca de secano a riego. La extensión es de 600 hectáreas; 100 sembradas de caña, 250 de arroz, 200 de montaña intocable y 50 inundables.

Delgado, explicó que toda su finca era secano y desde el año 2002 implementó los reservorios, asegura que hay producción de arroz antes y después de estos.

“Las condiciones no permiten el acopio de agua de lluvia, esta y tres fincas más nos servimos del río San Lázaro, ahorita, el reservorio de siete hectáreas está abasteciendo casi 100 hectáreas de sembradío en invierno, quisiera aprovecharlo en verano, pero creo que no daría a basto, tengo que adaptarme a la producción de secano tratando de mantener lámina (capa de agua necesaria en los sembradíos de cierta variedad de arroz), para lograr una mejor producción, pues soy conciente de que secano no funciona, pues en al menos tres ocasiones perdí toda mi cosecha".

La duda que surge es ¿cuánto reservorio de agua se necesita para anegar determinada cantidad de terreno? Ante esta incógnita y el panorama de la región de uso del suelo dedicado a producción agrícola, ganadera y forestal y el alto potencial para el ecoturismo y la piscicultura; Anaya recomienda que los sistemas de aprovechamiento del agua de lluvia deben dar especial atención, en primera instancia, al consumo humano, al uso doméstico, al consumo animal y a la producción vegetal.

“Lo más importante es que la familia tenga un desarrollo rural sustentable, o sea que en el patio de sus casas tengan producción de granos básicos, de animales, hortalizas, tengan educación ambiental, estabilidad hídrica y que puedan vender los excedentes porque eso les generaría un ingreso adicional importante”, dijo Anaya.

Los participantes concluyeron algunos aspectos que servirán de base para generar posteriormente, propuestas concretas que serán elevadas a entes gubernamentales competentes.

En primera instancia, se debe partir de que el cambio climático que se experimenta implica riesgo y amenaza, por eso es preciso reducir la vulnerabilidad hídrica y adaptarse a la nueva realidad. La máxima, al respecto, es la protección a las cuencas hidrográficas.

Aseguran que se requiere de la participación activa de la comunidad, del apoyo gubernamental y académico para promover la integración y hacer sostenible el proyecto de cosecha de agua. Adecuar los sistemas a la realidad de cada región y país, también es determinante para el éxito, así como la capacitación, transferencia tecnológica y sistematización de las experiencias.

La conclusión general, resume que mejorar la producción, y el acceso al recurso agua, propicia cambios positivos en la vida del ser humano, lo que ayudaría al fortalecimiento de la seguridad alimentaria, la competitividad, la salud y, por ende, a una mejor calidad de vida. El común denominador en varios de los países mesoamericanos, y del mundo entero, es que no se prevé la demanda del líquido y la captación no es suficiente.

  

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