Reflexiones Nombre Biblioteca UNED

 Reflexiones  sobre el reciente acuerdo para bautizar la Biblioteca Central  de la UNED

Este miércoles 3 de setiembre recibimos el acuerdo tomado por el Consejo Universitario, en sesión 2361-2014, Art. II, inciso 1), celebrada el 28 de agosto del 2014 y en el que se nos informa que se acordó bautizar la biblioteca central de la Universidad Estatal a Distancia con el nombre de Luis Ferrero Acosta.

Primeramente, reconocemos la trayectoria y legado del Sr. Ferrero, el cual nos ha dejado más de 100 libros, abarcando una variedad considerable de temas que van desde la antropología, historia del arte e historia de la literatura y diversidad de ensayos, por lo que es considerado como uno de los mejores ensayistas de Costa Rica y de la literatura latinoamericana.

Sin embargo, llama profundamente la atención, que el Consejo Universitario no haya aprovechado esta oportunidad  para bautizar la Biblioteca central con el nombre de una mujer destacada en el campo de la literatura y equilibrar así omisiones pasadas.

Hagamos un breve recorrido por nuestras instalaciones centrales: Campus Jorge Volio, Paraninfo Daniel Oduber, Librería Magón…los bustos de los próceres son en su gran mayoría hombres. Luego las librerías ubicadas fuera de la sede central: Dobles Segreda en Heredia, Fernández Guardia en San José y Mario Sancho en Cartago.

Esta realidad debe hacernos reflexionar sobre la manera en que constante y cotidianamente perpetuamos la violencia simbólica que se transmite en la sociedad patriarcal y la invisibilización del aporte de las mujeres en la construcción de nuestras sociedades; lo cual no significa, de ninguna manera, no reconocer los importantes aportes de los hombres, la discriminación se produce al no darle el mismo valor a lo que hacen “unas” y “otros” y al no aplicar medidas afirmativas para nivelar las desigualdades de género, sea que éstas afecten negativamente tanto a hombres como a mujeres.

Este tipo de discriminación está en la base de la forma patriarcal de organización política, económica y social basada en la idea de autoridad y poder del varón y la  podemos constatar al revisar el registro de la historia humana. Este nos presenta un relato parcial, omitiendo los aportes de la otra mitad de la humanidad: las mujeres.

Sin embargo hoy en día continuamos realizando una devaluación simbólica de las mujeres que se convierten en “otra” ante la universalización del “yo” masculino, que es uno de los fundamentos de la dominación patriarcal.

La situación es tan cotidiana y “natural” que no nos damos cuenta de que seguimos fortaleciendo estas construcciones sociales y culturales.

Por eso preguntamos a la comunidad universitaria: ¿no existen en la historia costarricense, mujeres luchadoras que con doble esfuerzo han brindado valiosos aportes a la literatura, la historia, el arte, entre otros? ¿Por qué no se aprovechó esta oportunidad para visibilizar desde la UNED el aporte de una mujer, una solamente entre tantos hombres reconocidos con justa causa, una solamente que pudiera brillar con su nombre en nuestra biblioteca central?

 

Elaborado por: MSc. Patricia Molina Espinoza

Revisado por: MSc. Rocío Chaves Jiménez